martes, 6 de noviembre de 2012

Quieres cambiar tu vida y tu futuro? Cambia tu conciencia


Debido al incremento de las fuerzas evolucionarías influyentes, nuestra presente era es una con transformaciones aceleradas que ocurren en la conciencia colectiva de la humanidad y con cambios dramáticos en el mundo que nos rodea—y estos procesos continuarán. Hemos dejado atrás las tinieblas, las épocas de la ignorancia abismal y total, y se extienden ante nosotros panoramas nuevos, llenos de promesas hasta donde alcanza nuestra vista interna.Si vamos a prosperar de aquí y más allá del Siglo Veintiuno—y debemos hacerlo—obviamente será necesario una conciencia superior, conocimientos desarrollados y habilidades equitativas a las necesidades y oportunidades que enfrentaremos. Se deben renunciar las ideas imprácticas, percepciones y pensamientos ilusorios y comportamientos poco funcionales que deben reemplazarse con una comprensión superior, poderes de percepción intachables y eficiencia en el desempeño de los deberes y acciones elegidos. Sólo despertando y actualizando nuestra conciencia espiritual innata podremos relacionarnos adecuadamente con el presente y prepararnos para el futuro.A excepción de los santos y los genios intelectuales que viven en nuestro medio, todavía tenemos que despertar adecuadamente a un nivel de suficiente realización en nuestro ser esencial. Nuestras capacidades para desarrollar el conocimiento y usar sabiamente nuestras innatas capacidades son prácticamente ilimitadas, sin embargo muy a menudo asumimos y actuamos de una manera opuesta. Ha llegado el momento de aceptar un nuevo paradigma, un punto de vista más realista y funcional para relacionarnos con el mundo y despertar voluntaria e intencionadamente a niveles superiores de conciencia y funcionamiento.

Necesitamos conocer y vivir la Verdad de nosotros mismos: Que somos seres espirituales temporariamente identificados con la mente y la materia, y no simples seres humanos, con aspiraciones a un estado divino. Se requiere un cambio radical de perspectiva: del desconocimiento y de la ineptitud, hacia un conocimiento de proporciones cósmicas y al funcionamiento sin restricciones y la expresión guiada por la sabiduría que ésta nos permitirá.Los filósofos-profetas frecuentemente nos recuerdan que nuestra relación con el universo físico es tenue: no está firmemente cimentada debido a las modalidades insubstanciales de la Naturaleza y a nuestra propensión al cambio. En la India hace mil cuatrocientos años escribió Shankara: “La vida encarnada es siempre incierta como una gota de agua sobre una hoja del loto. La compañía de los santos y el despertar de nuestra propia conciencia espiritual pueden salvarnos y redimirnos”.Nadie puede hacer por nosotros aquello que tenemos la libertad y habilidad de hacer. Afortunadamente, contamos con el apoyo y aliento de seres iluminados y también contamos con la gracia Divina. La gracia es la influencia vivificadora y sustentadora del espíritu de Dios, omnipotente y expresiva, sin la cual la evolución no podría continuar ni nosotros prevalecer y crecer. Pero tenemos el conocimiento y la gracia que nos aseguran la buena fortuna presente y futura.La vida misma es el “libro” y hay que estudiar y adaptar sus formas en nuestras relaciones y empeños prácticos de la vida diaria. Un axioma eterno nos recuerda que el conocimiento de la conciencia es innato a la conciencia misma. Así, es la conciencia, la esencia-de-la-realidad de nosotros mismos y la Naturaleza que debemos explorar, si el conocimiento existente debe desarrollarse en nuestra conciencia y florecer en sabiduría. Entonces todos los problemas personales espontáneamente se resolverán y tendremos un acceso inmediato y sin restricciones al apoyo de Dios y al universo de Dios.No necesitamos que nos convenzan de nuestra inmortalidad, de que somos seres espirituales predestinados a despertar a niveles transcendentales de sabiduría, ya que nuestro propio conocimiento intuitivo sobre este hecho es una confirmación suficiente. Lo que sí necesitamos con frecuencia es un aliento para reconocer nuestra espiritualidad, para permitir que ésta se exprese de manera que nuestras vidas demuestren las cualidades nobles y la satisfacción que deseamos y que merecemos se hagan una realidad.Cada persona, aún aquélla dormida espiritualmente, siente la urgencia innata que lo empuja a tornarse cada vez más consciente hasta lograr restaurar la percepción a su estado original de pureza. Esta es la consumación final de nuestra conducta recta y del desarrollo espiritual espontáneo. No sólo deseamos expresarnos en este mundo como seres libres y capacitados; deseamos sobre todo liberarnos de las ilusiones que son el origen de todos nuestros problemas y limitaciones.Cualquiera que sea tu presente nivel de conciencia o circunstancias personales, procede ahora a desenvolver tu verdadera potencia y realiza el destino de tu alma. Esto es lo que deseo para ti. 
Tú eres un ser inmortal, espiritual con infinitas posibilidades frente a ti, conocidas por Dios y por ti. 
Explóralas con júbilo y con gratitud.


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