domingo, 26 de mayo de 2013

La llave del Amor (Parte I)

"¡Oh, vosotros los sabios de alta y profunda ciencia, que habéis meditado y sabéis dónde, cuándo y cómo se une todo en la Naturaleza, el por qué de todos esos amores y besos; vosotros, sabios sublimes, decídmelo!
¡Poned en el potro vuestro sutil ingenio y decidme dónde, cuando y cómo me ocurrió amar, por qué me ocurrió amar!"
Burger.

El amor, por su esencia y por primer impulso, se mueve hacia la salud, la fuerza y la belleza; hacia la juventud, que es la expresión de ellas, porque la voluntad desea ante todo crear seres capaces de vivir con el carácter integral de la especie humana. Elamor vulgar no va más lejos. Luego vienen otras exigencias más especiales, que agrandan y fortalecen la pasión. No hay amor patente sino en la conformidad perfecta de dos seres... Y como no hay dos seres semejantes en absoluto, cada hombre debe buscar en cierta mujer las cualidades que mejor corresponden a sus cualidades propias, siempre desde el punto de vista de los hijos por nacer. Cuanto más raro es este hallazgo, más raro es también el amor verdaderamente apasionado.
El amor tiene, pues, por fundamento, un instinto dirigido a la reproducción de la especie. Esta verdad nos parecerá clara hasta la evidencia si examinamos la cuestión en detalle, como vamos a hacerlo. Ante todo, preciso es considerar que el hombre propende por naturaleza a la inconstancia en el amor, y la mujer a la fidelidad. El amor del hombre
disminuye de una manera perceptible a partir del instante en que ha obtenido satisfacción. Parece que cualquiera otra mujer tiene más atractivo que la que posee; aspira al cambio.
Por el contrario, el amor de la mujer crece a partir de ese instante. De aquí resulta que la fidelidad en el matrimonio es artificial para el hombre y natural en la mujer. 
Ahora viene la pregunta: ¿Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy? "El amor tiende siempre a ir más lejos, pero tiene un límite, el que,sobrepasado, lo torna en odio": dijo Simone Weü.
No importa qué digan los poetas, no amamos con el corazón, sino con el cerebro. Podemos inventar el amor de pareja en el día a día, construirlo a nuestra imagen y semejanza, e incluso trascenderlo o abandonarlo. Si el amor sólo fuera sentimiento y emoción pura, quedaríamos inevitablemente a la merced de sus altibajos y fluctuaciones.El amor completo, el que incluye pasión (eras), amistad  y ternura, no llega de improviso como un demonio o un ángel que se apodera de nosotros, también existe la voluntad de amar o de no amar. No sólo el amor nos "posee", también lo poseemos a él: nadie es víctima del amor sin su propio consentimiento. No importa qué digan los románticos: ser incondicional en el amor, amparado en la quimera del amor verdadero, promueve el sufrimiento feliz, el desinterés por uno mismo y la renuncia al yo. El mito del amor sin límites ha hecho que infinidad de personas establezcan relaciones totalmente dañinas e irracionales, en las que se 
promulga el culto al sacrificio y la abnegación sin fronteras. "Vivo para ti", "Mi felicidad es tu felicidad": amor andrógino, dependencia feliz, adicción bendita. ¿Y después qué? ¿Cómo escapar si me equivoqué? 
Si el amor teórico y celestial es ilimitado y no conoce condiciones, el amor terrenal las necesita, y con urgencia. ¿Quién dijo que hay que soportarlo todo o resignarnos a una vida insulsa y sin sentido, por amor? ¿De dónde sacamos que para el amor no hay ley? No sólo traspasa los límites racionales del amor quien vulnera los principios de la persona supuestamente amada, sino quien acepta sumisamente el desamor, la descalificación, el engaño o cualquier otra forma de ofensa. Si nunca te indignas con tu pareja, pueden pasar dos cosas: o vives en el autoengaño o estás viviendo con un santo o una santa. Reconocer que existen ciertos límites afectivos no implica necesariamente dejar de amar, sino aceptar la posibilidad de modificar la relación en un sentido positivo o simplemente alejarse y no estar en el lugar equivocado, aunque duela la decisión. Si crees que el amor lo justifica todo y que amar es tu principal fuente de realización, el amor se convertirá en una obsesión y no serás capaz de renunciar al afecto o a tu pareja cuando debas hacerlo. La máxima es como sigue, así el miedo y el apego te bloqueen la mente y ablanden tu corazón: no importa cuánto te amen, sino cómo lo hagan. 
Cuando estás en una relación en la que no te aman como quisieras o no te respetan, pero sigues allí aferrada o aferrado pese a todo, esperando el milagro de una resurrección imposible, pasaste los límites del amor razonable e inteligente.. El mensaje es que no necesitas "amar el amor sobre todas las cosas" para vivir en pareja y que hay límites a partir de los cuales el amor se transforma en enfermedad o adicción. Para amar no debes renunciar a lo que eres. Un amor maduro integra el amor por el otro con el amor propio, sin 
conflicto de intereses: "Te quiero, porque me quiero a mi mismo, porque no me odio". Y si amarte implica aniquilar mi autoestima, prefiero la compañía de mi vieja amiga, la soledad. La pregunta clave es: ¿cuáles son los límites del amor y cómo podemos identificarlos? 
Responde a esa pregunta partiendo de dos pilares fundamentales: el amor democrático y el amor digno. 
En realidad, no sé si Dios es amor, pero de lo que estoy segura es que el amor interpersonal, el que nos profesamos en el día a día, aquí en la Tierra, está bastante lejos de cualquier deidad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario